Para la mayoría de la gente, una moneda elongada es solo un souvenir. Para nosotros, los coleccionistas, es una cápsula del tiempo grabada a presión. Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué pasa con el alma de esas máquinas cuando dejan de girar?
Es más que acero, es la matriz de nuestros recuerdos. Las fotos que ilustran esta entrada muestran algo que rara vez sale de los talleres de los fabricantes o de las manos de los instaladores de las mismas. Son cilindros de acero templado, grabados con precisión, diseñados para soportar toneladas de presión y transformar un disco de cobre en una pieza de colección.
Cada uno de estos troqueles puede albergar hasta cuatro diseños. En sus imágenes podemos ver motivos que nos resultan familiares (escudos, monumentos, logotipos), pero verlos en "negativo" y en relieve inverso tiene una mística especial. Es el origen de todo.
Normalmente, el destino de estos troqueles es sombrío. Desgastados tras miles de usos, cuando el dibujo pierde nitidez y se acaba descartando. Su destrucción, ya que por seguridad y para evitar falsificaciones, muchas empresas prefieren destruirlos o fundirlos. O el olvido, quedan enterrados en cajas de herramientas en talleres que acaban cerrando.
Recuperar uno de estos troqueles no es solo adquirir un objeto pesado de metal, es salvar una parte de la historia de nuestro coleccionismo. Cuando un coleccionista logra hacerse con una de estas piezas, está preservando el molde original de una serie que, quizá, ya no se fabrique más. Es el paso definitivo en el coleccionismo: pasar de la moneda al objeto que la creó.
¿Por qué pueden ser "valiosos" para un coleccionista?. Por su rareza extrema, hay miles de monedas elongadas, pero solo existe un troquel original (o unos pocos juegos de repuesto). Tiene valor técnico, el poder observar el grabado en el acero nos permite apreciar el detalle que hasta entonces solo habíamos visto en las monedas. Y nos conecta con el autor, ya que muchos de estos diseños son obra de grabadores específicos que dedicaron horas a que el relieve fuera perfecto para la elongación.
La próxima vez que gires la manivela de una máquina, piensa en el cilindro de acero que está trabajando ahí dentro. Si alguna vez tienes la oportunidad de rescatar uno, hazlo. Estarás salvando el código genético de nuestra afición.
Seguimos #elongando


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